Acepta las situaciones. Disfrázate en carnaval. Haz frente a tus errores. Juega. Corre. Repite mil veces todo lo que le quieres por mucho que se lo hayas dicho ya. Respira hondo. Camina como una modelo. Besa a la mayoría de personas que puedas. Ríete extremadamente de todo.Emborráchate.Rompe la dieta.Habla horas por teéfono.Limpia la habitación.Ama el chocolate.Deja que piensen que estás loca.Baila…De la forma que sea, pero baila. Canta en la ducha.Desobedece.Sácate fotos.Aprueba.Suspende.Escucha música hasta que te quedes sorda.Hinchate a helado.Haz daño…no mucho, pero hazlo.Cáete de una silla.Practica tu deporte favorito.Pónle tílde á lo que té de lá ganá.Recuerda canciones viejas.Echa miradas por la calle.Hazle esperar.Mira Titanic.Baja a tu portal a verle.Viaja.Siente mariposas en el estómago.Llora.Vive igual que un chielo por la espalda, un beso detrás de la oreja….Un gol de tu equipo…O del contrario.Igual que morder una guindilla, besar labios desconocidos,un final inesperado…Vive, y ante todo, Sonríe

viernes, 6 de enero de 2012

Hace poco, leí que con 50 años habremos conocido a lo largo de nuestra vida a unas veinte mil personas. Haciendo una regla de tres, obtuve que un joven de 17 años, habría conocido aproximadamente a 6800 personas. Pongamos, que la mitad de esas personas, es decir 3400, son hombres, y la otra mitad, mujeres. Y supongamos que de esos 3400, solo un tercio están dentro del margen de edad en el que se incluyen todas las personas con las que podríamos tener una relación. Es decir, descartamos dos tercios, donde se encontrarían personas de las que nunca podríamos enamorarnos (familiares cercanos, ancianos…) Nos queda el siguiente número: 1133’3333… pero redondeando, pongamos unas mil.
De todas esas personas, nos enamoraremos de una sola… estamos hablando de 1/1000. Y a su vez, esa persona, se enamorará de una sola entre 1000. De esta manera, la probabilidad de que la persona de la que uno se enamora sea precisamente la persona que se enamora de uno, es según las matemáticas 1/1000 x 1/1000, lo que es igual a una posibilidad entre 1.000.000.
Así que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase 999.999 otras opciones y convirtiera esa probabilidad que había entre un millón, en un hecho, en una realidad… ¿qué sentido tendría no aprovecharla? ¿qué más da lo que venga luego? ¿qué importa lo complicadas que sean las circunstancias? Si lo más difícil, lo que tenía una posibilidad entre un millón de ocurrir... ¡ya ha ocurrido!

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